martes, 10 de abril de 2012

Kiki y Buba


Este curioso fenómeno fue descubierto por Wolfgang Köhler en 1929 y ha sido re-estudiado en años recientes por investigadores muy serios como Ramachandran y Hubbard, famosos, entre otras muchas cosas, por sus estudios de las neuronas en espejo. La prueba consiste en que el investigador muestra dos figuras a un individuo, una puntiaguda y otra curva, y enseguida pregunta:
“¿Cuál de estas figuras es Kiki y cuál es Buba?”



El 98% responderá que la figura puntiaguda es Kiki y la ondulada es Buba, sin importar el idioma que se utilice y el grado de estudios del individuo. Los resultados sugieren que el cerebro humano es, de alguna manera, capaz de extraer propiedades de las formas y los sonidos. Por ejemplo, la propiedad de la puntiagudez es incorporado tanto al dibujo puntiagudo como al sonido áspero de Kiki. Se puede considerar que este mapeo de estímulos cruzado es análogo a las metáforas y debe estar relacionado con los circuitos neurales similares al de las neuronas en espejo. Se ha observado que las personas con trastornos de espectro autista fallan en esta prueba, así que si sospechas que tu galán es medio autista, házle la inocente pregunta…
Otra explicación es que esto tiene que ver con el fenómeno de nominado sinestesia. La sinestesia es la unión de varios sentidos. Así, por raro que parezca, hay gente que cuando ve u oye palabras, números, sonidos, etc… los ve en colores. Cada letra o cada palabra en lugar de verla en negro o en su color verdadero la ve con un color diferente, pero siempre el mismo para cada una de ellas. Otros además de oír las palabras, las saborean. Asocian cada palabra a un sabor que el cerebro reproduce como si lo estuvieran comiendo. Otras personas además unen 3 sentidos: vista, oído y sentido espacial. Pueden ver los números en colores y además ordenados tridimensionalmente alrededor de ellos, como un holograma. Incluso un paciente ciego, al oír diferentes palabras podía ver destellos de colores que su cerebro producía. Una resonancia demostró que activaba las partes visuales del cerebro. A lo largo de los años los estudios revelan que un 1% de la población tiene estos síntomas más exagerados que el resto, pues parece ser que todos los tenemos en mayor o menor grado. Por ejemplo, todos asociamos un sonido más grave con un color oscuro y los sonidos agudos a colores claros, aunque no los veamos físicamente delante de nosotros. Parece ser que está también relacionado con la creatividad, un gran porcentaje de pintores, novelistas, poetas son sinestésicos. Incluso las teorías hablan de que la sinestesia pudo llegar a ser un factor muy importante en los orígenes del habla. Así, se piensa que esto tiene implicaciones en el desarrollo del lenguaje; es decir, que el mecanismo de poner nombres a los objetos no es totalmente arbitrario. Relacionar formas y colores con sonidos es más común de lo que en principio pudiera parecer. Así por ejemplo, cuando expresamos adjetivos como pequeñito, pelín, pequeño, hacemos un gesto con las manos juntando los dedos índice y pulgar, y estas son palabras que se pronuncian sin abrir demasiado la boca, en cambio grande, enorme, abrimos más la boca y unimos a la palabra gestos con las dos manos o con la mano abierta o separando los dedos. Por tanto, seguramente habréis llamado a la forma de bordes redondeados Buba, y a la de puntas afiladas Kiki, porque los sonidos de Buba son más suaves que los golpes secos de la palabra Kiki.

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